Sonrisas fingidas y posturas que intentan ser espontáneas, mujeres sin cara para que nada desvíe la atención del modelo que llevan puesto… Lo primero que capta la atención de los óleos del estadounidense James Rieck es lo extraño encuadre por el que opta el artista, eliminando cabezas sin piedad. Descrito como “realismo comercial”, su trabajo explota la estética publicitaria.